Te desprendes de un pedazo de fruta recién cortada. La vida es tranquila hasta que... ¡SUUSH! ¡Eres aspirado por la nariz de un niño gigante! Chocas contra la mucosidad espesa que se encuentra en la parte superior de la cavidad nasal. No es tu día de suerte. Lentamente, unas proyecciones que parecen pelos y que se llaman cilios, te llevan hacia las áreas receptoras de una célula nerviosa que se ve a cierta distancia. ¡Qué día para ser una molécula!
Las moléculas entran a tu nariz cuando aspiras. Cuando las moléculas que tienen olor pasan a través de la capa de mucosidad, excitan las células nerviosas. |