Aracné era una tejedora muy diestra. Se sentía muy orgullosa de sus habilidades. Un día retó a la diosa griega Atenea a un concurso de tejido. Cuando la diosa vio que el trabajo de Aracné era tan bello como el de ella, se enojó mucho. Así que. . . ¡convirtió a la mujer en una araña! Desde entonces, lo único que Aracné pudo tejer fue una telaraña.
No todos los arácnidos, ni siquiera todas las arañas tejen telarañas. ¿Sabes lo que tienen en común? |